Aunque entre el hombre y los animales existan
varios ejes en común, el lenguaje es uno que difiere. Sí, estos (los animales)
también se comunican entre ellos por medio de sonidos y patrones, pero, solo nosotros
los seres humanos, tenemos un sistema lingüístico abstracto, complejo y que
tiende a caducar con el tiempo. Un ejemplo de esto, lo podemos observar si
tratamos de leer texto antiguos como por ejemplo, los correspondientes al siglo
de oro de la literatura española donde términos como: fierro ( hierro), fazer (
hacer) o dixo (dijo), no arrojan ningún
tipo de significado en la actualidad, son ininteligibles para la mayoría de
las personas ajenas a las letras. Estos vocablos dejaron de existir, se
metamorfosearon o evolucionaron.
La publicación del día de hoy aborda diez
palabras del español estándar que de una u otra forma han persistido hasta hoy o
en algunos casos se han visto alterada de alguna forma con por el pasar del
tiempo.
Otros aspectos para abordar en el presente artículo
serán: la aparición de los diez vocablos en cuestión dentro del idioma español,
su origen y también su inclusión en el diccionario de la lengua, entre otras
tantas curiosidades de las que nos podemos percatar, con el paso de los siglos.
💓¡Espero disfruten de la lectura!💓
ALIENÍGENA
El término, entra por primera vez en
el diccionario académico en el año de 1803 donde “alienígena” se definía como
sinónimo de extranjero.
Sólo hasta el siglo XX, en 1992 la acepción
de “extraterrestre”
es incluida.
La palabra proviene del latín, alienus: De
otro, -gen-: origen, nacer, y sufijo -a (agente). Se refiere a los originarios
de otra tierra, como antónimo de Aborigen. Según esta definición, los europeos
en América y sus descendientes, son alienígenas.
Aunque la voz “Alienígena” se hizo popular
alrededor del siglo XIX gracias a la literatura y el cine identificándola con “extraterrestre”,
tal palabra data realmente desde el siglo XVI como “ extranjero” y fue empleada
por el castellano ( de castilla).
En la actualidad se identifica alienígena con
extraterrestre.
ASESINO
La palabra entro en el idioma español desde el
siglo XIV, pero tomo fuerza sólo hasta el siglo XVIII. Su inclusión dentro del
Diccionario académico español se da hasta el año de 1770 definiéndolo como: “asesino:
persona que mata alevosamente”. Además, en esa época se agregó otra acepción
que no se usa en la actualidad: “El que procede con doblez engañando a quien
hace confianza de él”.
Asesino, es un término, préstamo del árabe de
siglo XIII. En la lengua árabe equivale a ‘bebedor de hachís, bebida narcótica
de hojas de cáñamo’. En este idioma se aplicaba a los miembros de una secta de Siria conocidos como los nizaríes ( siglo XI) quienes se dedicaban a ejecutar sangrientas venganzas políticas,
exaltados por su jefe Chii Ismailí y a su vez por el consumo del hachís.
AMARILLO
En 1726 la palabra amarillo, es incluida en el
diccionario de autoridades y su definición es la siguiente: Color que imita al
del oro cuando es subido. Es color infeliz por ser el de la muerte o de larga o
peligrosa enfermedad.
La etimología proviene del latín amarellus
‘amarillento, pálido’, diminutivo de amarus ‘amargo’, probablemente aplicado a
la palidez de los que padecían ictericia, por ser esta enfermedad un trastorno
en la secreción de la bilis, líquido amargo y amarillento.
El término se encuentra por primera vez en un
texto de medicina del siglo XI, en donde se refiere a la enfermedad.
Con el
trascurrir del tiempo la connotación del amarillo se vuelve más flexible
permitiendo una parte positiva relacionada con el sol, la energía y el poder,
mientras que su forma negativa de “Enfermedad y muerte” se trastoca,
metamorfosea y aparece bajo la connotación de traición, mala suerte o augurio
de muerte, permanente hasta nuestros días.
SUPERSTICIONES REFERENTES AL AMARILLO
Con respecto a lo anterior, en España existe la
superstición relacionada con este color, que consiste en que no se debe vestir
de amarillo, porque trae mala suerte. Tal práctica es tan sería que aun los
profesionales (sobre todo de las artes escénicas) se niegan a llevarlo e
incluso a compartir escenario o plató si hay algún elemento amarillo. Otra de
las creencias arraigadas en este país es la relacionada con el tono de las
flores (el amarillo se identifica con celos, infidelidad y traiciones) en
América latina también existe la creencia, pero en menor grado, se podría
decir, que es una de las tantas herencias de la colonización española.

El origen de tal superstición proviene de la
conquista y dominación de los árabes al reino español, aproximadamente entre
los años 711 a 1492. Según cuenta la leyenda árabe, Aisha, la esposa favorita
de Mahoma le era infiel con un joven persa, al menos eso era lo que él
sospechaba, por ello pidió ayuda a la deidad y a su regreso, Aisha le recibió con
un ramo de rosas rojas. Siguiendo las instrucciones de la divinidad el profeta
le pidió que las lanzara al río, a sabiendas de que, si éstas cambiaban de
color, se confirmarían sus sospechas. Y la fatal sorpresa fue que las rosas
traicioneras se convirtieron en ¡¡amarillo azafrán!! Desde ese mismo momento
las rosas amarillas fueron símbolo de infidelidad conyugal.
ANFITRIÓN
La palabra anfitrión apareció por primera vez
en el diccionario de la Real Academia Española en la edición de 1869,
definiendo el término de la siguiente forma: “El que tiene convidados a su mesa
y los regala con esplendidez”. En 1992 se le agregó una segunda acepción: “persona
o entidad que recibe en su país o en su sede habitual a invitados o
visitantes”.
El término "anfitrión" proviene de la
mitología griega. Anfitrión, rey de Tirinto, estaba casado con una bellísima
mujer, Alcmena. Una noche, Zeus adoptó la forma humana de Anfitrión. Alcmena al
verlo, lo invitó a pasar a sus aposentos y de esta relación, nació Hércules.
Durante el siglo III a.C el mito de Anfitrión
inspiro al comediógrafo latino Plauto quien escribió una obra teatral basada en
este mito. Luego en 1668 el dramaturgo francés “Moliere” la retomó. Es
precisamente una de las escena de la comedia de Moliere que originó la
lexicalización del término “Anfitrión”, donde el criado sosias decía: “ El
verdadero anfitrión, es el anfitrión que da la cena”.
ALBÓNDIGA
La palabra albóndiga es aceptada en el
diccionario en 1726, pero se conoce desde mucho antes, ya que aparecía en la
mayoría de los recetarios de cocina.
En cuanto a su origen, es árabe. Los árabes
enseñaron a los europeos a preparar este guiso de bolas de carne en el siglo
XV. Claro, que ellos lo llamaron sólo así, bola ("búnduqa", en
árabe); por lo que "al-búnduqa" era "la bola".
AFRODISÍACO
La inclusión de afrodisíaco como sustantivo y
adjetivo en el Diccionario académico sucede en el año 1884 donde es definido
como: “Dícese del medicamento o sustancia que excita el apetito venéreo”.
En cuanto a su origen, Del latín aphrodisiăcus
por el griego antiguo ἀφροδισιακός (aphrodisiakós, "venéreo"). Derivado
de Afrodite, nombre de la Diosa griega del amor, la belleza y el erotismo,
Venus su contraparte romana.
AHORRAR
En 1726, el Diccionario de autoridades registra
las principales definiciones del verbo ahorrar: “ dar libertad al esclavo”, “
excusar algo de lo que se había de gastar, reservándolo”.
La etimología del término se deriva del español
antiguo horro ‘libre de nacimiento’, ‘liberto’, ‘exento, desembarazado’ y este,
préstamo del árabe andalusí ḥúrr ‘libre, de condición libre’. Primero, durante el siglo XIII significó ‘poner en libertad (a un esclavo o cautivo)’ y después en los siglos XIII-XVI‘librar o sacar de un trabajo, pena, pago, etc.’; de ahorrar de
trabajos se pasa a ahorrar en el sentido moderno siglo XVI de ‘reservar lo que
se ha de gastar’. Durante el siglo XVI el término “ahorrar” se empezó a emplear
con el mismo significado que conocemos hoy en día.
ADEFESIO
La palabra adefesio fue incluida en el
diccionario en el año de 1770 bajo la definición de “ despropósito y disparate”.
Luego en la edición de 1853 se añade:
“ suele llamarse así a la persona
ridícula o extravagantemente vestida. En 1869 paso a definirse de forma
independiente y en 1884 se añadió un tercer significado referido a una prenda
de vestir de las mismas características.
La etimología de la palabra proviene de la
antigua locución (hablar) ad Efesios ‘en balde’, ‘disparatadamente’ y ésta de
la expresión latina ad Ephesios ‘a los habitantes de Éfeso’, título de una
epístola de san Pablo que alude a la inutilidad de la predicación del apóstol y
a las penalidades que sufrió en esta ciudad del Asia menor.
Al menos desde el siglo XVI se utilizó en nuestro
español. Durante el siglo XVIII adefesio tomó su significado como lo conocemos en
la actualidad y fue aplicado ante todo a las personas.
ARROBA (@)
En el diccionario de autoridades de 1726 el
término arroba es incluido como unidad de peso y de capacidad. Luego en el año
2001 este mismo vocablo sobrevive mediante el tema tecnológico y es incluido
nuevamente en compañía de su signo correspondiente @.
La palabra arroba es la prueba viviente de como
un término en decadencia es renovado adquiriendo nuevos significados y
realidades.
Con relación al origen proviene del árabe,
concretamente del término “ar-roub“, que significa cuarta parte, ya que
originariamente se refería a la cuarta parte de la medida de un quintal, y
equivale a 25 libras o 11,5 kg.
Se piensa que “arroba” se utilizo dentro del idioma
español a partir del siglo XIII. Con relación al signo que en la actualidad le
caracteriza ( @ ) su historia suele ser confusa, aunque se reconoce que como
símbolo existe desde el siglo XVI. Durante los siglo XVIII y XIX cayó en desuso,
pero fue revitalizado con la incursión de la maquina de escribir y la era tecnológica.
AUGURIO
Augurio se incluyo en la edición de 1780 y tenía
el mismo significado que agüero.
El nacimiento de la palabra es un nombre propio
masculino de origen latino en su variante en español. Proviene del latino
Augurius, de augurium (presagio), compuesto de aui (ave) y gusio, de la raíz
indoeuropea ghus, del sánscrito ghósati (oír), por lo que auigusio sería
"escuchar a las aves", sinónimo de presagio, adivinación. Con relación
a la voz latina deriva de “augur” sacerdote que practica la adivinación.
Aparece en el castellano a mediados del siglo
XIII. La familia del término Augurio es extensa y relacionada con agüero, según
datos encontrados durante el siglo X.
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Escrito por Adriana Martinez Castro
Profesional de estudios literarios
Especialización en pedagogía
Maestría en escritura
Profesora de español como lengua extranjera en linea. Fundadora de ESPAÑOL VIVO
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